La Ley de Seguridad Interior desestabilizaría la paz social, manifestó Raymundo Díaz Taboada
Zihuatanejo, 28 de marzo. La Ley de Seguridad Interior es parte de un proceso de militarización que en Guerrero viene desde los años 60, y desestabilizaría la paz social, manifestó Raymundo Díaz Taboada, coordinador del Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad en Guerrero (CCTIG). La iniciativa que da autoridad legal a las fuerzas armadas para ejercer actividades policiacas, derivará en permitir abusos, empoderamiento militar, proceso que en México se resiste a la defensa de Derechos Humanos. Consultado sobre el tema, Díaz expuso con la salida a la calle de militares se continuará con la Seguridad Pública en manos no capacitadas; “que están capacitadas para aniquilar a un enemigo, cuando lo que deben hacer es proteger a los ciudadanos. A los soldados les enseñan a obedecer no a razonar, para ellos la disciplina militar está por arriba de la violación de los Derechos Humanos”. En seguridad, dijo, se deben valorar las acciones que protejan al ciudadano y medir la fuerza proporcional que se debe aplicar, mientras que el soldado va aplicar la mayor fuerza posible de manera letal. La ley les otorga respaldo jurídico para ejercer labores de Seguridad Pública, y el riesgo, precisó es que los soldados son capacitados para aniquilar a un enemigo, no para controlar. Refirió que los dos principales planes el DNI y DNII tienen que ver con una agresión extranjera o interna. La medida es tomada también por la desconfianza del gobierno a las corporaciones policiacas y a partir de esa norma, ahora se quiere impulsar la ley de seguridad interior. Sin embargo, aseguró el coordinador del CCTIG, si se mantiene a los soldados y marinos haciendo acciones de seguridad pública vamos a seguir viendo situaciones como Ayotzinapa y Tlatlaya. En Guerrero el proceso de militarización está presente desde la década de los 60, después de la aparición de la guerrilla rural con Genaro y Lucio Cabañas. A partir de los 70 el proceso pasó a la aplicación de modernas técnicas, “las medidas fueron las mimas en Guerrero y Vietnam, era un Ejército con preparación. En ese tiempo el Ejército Mexicano dejó los fusiles de cerrojo por las armas automáticas”. Por violaciones del Ejército, en Guerrero son cuatro casos que llegaron a la Corte Interamericana y fue sentenciado el estado mexicano por violar derechos; un caso de desaparición forzada, dos de violación sexual y uno de tortura. Los cuatro casos tienen como común denominador el Ejército, pero ha sido muy reacio a cambiar, sostuvo Díaz, las sentencias se dieron en 2010, ciclo en el que hubo reformas parciales al fuero militar. Sin embargo el estado busca mantener el fuero y dar más privilegios a las fuerzas armadas.